4 de marzo de 2011

De resina.


Hay mañanas que me despierto
portando un suspiro en los labios
una lágrima rodando sin rumbo
la soledad pegada en las manos.


2 comentarios:

Sergio dijo...

Es curioso, en ocasiones tengo esa sensación.
La resina te muestra esa herida aparentemente cicatizada y que al fluir te recuerda que sigue existiendo. Probablemente el camino que traza la resina no cesará, solo cabe esperar que acabe cubriendo la mella y no sea perceptible a los ojos de los demás, pero tú seguirás sintiéndolo.

Belén dijo...

Pero otras muchas más despertarás con buen sabor de boca...

Besicos