24 de junio de 2011

Siete olas.



Desde mi atalaya de plata, oteo el horizonte.  No hay nada a mis pies. A lo lejos, una cortina de humo, más gris que la noche, se desliza con la brisa rumbo al sur. Imagino las hogueras,  los saltos sobre sus cenizas, y el contar de las olas mientras se ruegan deseos que no se cumplirán; el que no he pedido es el que me ha tocado vivir. Los tambores compiten con el canto de las sirenas que huyen despavoridas por la avenida,  saltándose los semáforos. No pienso llorar. Es una noche como otra cualquiera; sólo es el cielo que está más oscuro de lo habitual.

8 de junio de 2011

Fábula.


Érase una vez un Ficus que vivía en la terraza muy alta muy alta de una ciudad pequeña pequeña enfermo de añoranza se le cayeron las hojas y se quedó en las ramas un día increiblemente apareció una Libélula que posándose delicadamente sobre la más seca le dijo tienes otra oportunidad debes mirar hacia arriba y tus raíces se encargarán del resto fíjate en mí hasta yo lo he conseguido es cuestión de voluntad de ponerle pasión empeño aunque suponga un esfuerzo en la primavera siguiente al esqueleto de madera le brotaron verdes y brillantes hojas punto y final