24 de enero de 2012

El lugar de las emociones perdidas.




Como tantas veces había hecho de niño, vio llegar el tren con infinito asombro. La gente bajó y subió, se demoró en el andén, y el Mudo llenó sus ojos de sonrisas, abrazos, de zapatos y maletas. Se enganchó a un reencuentro, a un paraguas, un recado escueto y un beso apresurado. Sostuvo sobre el acalorado bullicio la misma emoción de entonces. Al momento el silbato, el pitido, y un adiós boquiabierto como de no entender nada. Tras el último vagón lo sacudió un golpe de aire vacío, la vía quedó muerta y nada más existió hasta el próximo tren.
Autor del texto: Jorge Garcés Garrido, ganador de Relatos en cadena  (3/11/2011).

6 comentarios:

Sergio dijo...

Por suerte siempre es puntual.

virgi dijo...

Me chiflan los trenes.
Entiendo bien al Mudo.
Besos, Vera.

BO dijo...

me apasionan las estaciones... Saludos desde el desierto

flower dijo...

Las estaciones siempre tienen ese punto del encuentro y el desencuentro, de la felicidad y la desdicha. Nunca dejan impasible a nadie.
Son pasado y esperanza, futuro y recuerdo. Alegría y nostalgia.

Un besico,

ñOCO Le bOLO dijo...


· Conozco bien esa sensación... "tras el último vagón lo sacudió un golpe de aire vacío..."
Buscaba esos golpes.

· BstS

CR & LMA
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·

noe dijo...

Creo que también es un lugar de emociones encontradas, de regresos, de ilusiones renovadas ante nuevos viajes...