19 de agosto de 2012

¡A ver, a ver...!



Parece que todo sigue igual...


9 de agosto de 2012

Piensa en mí.


 Esperaba que, este año, por fin, desapareciese agosto del calendario. Pero no. Sigue aquí, con sus treinta días más uno. No estoy porque me he quedado en blanco, pero sabes que tienes entera libertad para entrar. Si quieres, puedes mirar el album de fotos que está sobre la mesa, o sentarte en el sofá y leer mis pensamientos y, si sientes que no lo quieres evitar, puedes dejarme escritos los tuyos, como aquella vez que le dejé la llave de casa a una amiga. Al regresar, encontré una nota de un desconocido que decía "Tienes la casa más bonita que he visto". Yo sé que no se refería a la decoración.

Te dejo un beso.

 

5 de agosto de 2012

Con luz propia.


Me siento un poco partida en diagonal.

Tengo una foto de Marilyn, de quien se ha dicho casi todo menos lo que realmente me interesa, aunque, cada vez que entro en sus ojos, lo puedo adivinar casi todo. Ella siempre será recordada, mayoritariamente, por su apariencia, mal que le pese, que ya no le pesa nada. 

De Chavela no tengo foto, pero sé que era amiga de Joaquín desde que se encontraron en Madrid. "Chavela  y yo tenemos los mismos gustos -dijo Sabina, a los dos nos gustan las mujeres". A mí me encanta la voz de aguardiente y nicotina curativa para el alma y la lengua libre de esta Dama valiente de piel de tigre. En realidad, tampoco hace falta contar nada. Lo esecial es escuchar cuánto siente cuando canta. Hoy, El Flaco llora, y canturrea apenado "Por el bulevard de los sueños rotos, desconsolados van los devotos... Se escapó de una cárcel de amor, de un delirio de alcohol, de mil noches en vela... Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas...¡Quién pudiera reir como llora Chavela.!


2 de agosto de 2012

Hipótesis.




¿Qué dirías si hoy te invitara a mis sueños?
Tus labios de manzana
sobre la piel golosa de mis ingles
toda la noche -di, ¿qué pensarías?-,
tu saliva frutal levemente aromando
el hambriento contorno de mi vientre...
Qué cosecha tan dulce
(semillas y caricias y extravíos)
para un mundo sin sol.
Dime, ¿no acudirías
si también esta noche te convoco a mis sueños?

Josefa Parra